Breve historia de la medicina veterinaria en Chile
La historia de la medicina veterinaria chilena comenzó mucho antes de que perros y gatos dominaran las salas de espera. Durante buena parte del siglo XIX, sus principales preocupaciones fueron los caballos, el ganado, la producción de alimentos y las enfermedades capaces de afectar tanto a los animales como a la economía y a la salud humana.
Uno de sus antecedentes más tempranos se encuentra en la Quinta Normal de Agricultura de Santiago. Hacia 1873 se instaló allí la Enseñanza Superior Agrícola y Ganadera (Instituto Agronómico), dependiente de la Universidad de Chile y dirigida por el agrónomo francés René Le-Feuvre. Poco después, el gobierno contrató al zootecnista francés Julio Besnard, de la Escuela Nacional Veterinaria de Toulouse, para fortalecer la enseñanza veterinaria. En 1876, Besnard creó allí un Hospital Veterinario, posteriormente dirigido por el Dr. Brocquaire. Se trataba todavía de una institución estrechamente ligada a la enseñanza agrícola, la zootecnia y el estudio de los animales productivos. Besnard también organizó el Jardín Zoológico de Aclimatación y realizó algunas de las primeras descripciones sistemáticas de enfermedades animales en Chile. [1]
La enseñanza veterinaria de carácter militar comenzó con cursos hacia 1898 y se consolidó en 1905 con la creación de la Escuela Militar Veterinaria en la antigua Escuela de Caballería. Sus estudiantes aprendían anatomía, fisiología, farmacología, cirugía, clínica, hipología y arte de herrar. No era extraño: en una época sin automóviles ni tractores, el caballo era simultáneamente medio de transporte, herramienta de trabajo y recurso estratégico para el Ejército. La Escuela cerró en 1916, dando paso a la enseñanza civil. [1]
En 1915 se creó la Escuela de Medicina Veterinaria Civil, dependiente de la Dirección General de los Servicios Agrícolas, y en 1918 abrió al público la Clínica de Animales Menores “Dolores Pinto”, financiada gracias a una donación. Fue una señal temprana de una transformación que se profundizaría décadas después: perros y gatos comenzarían progresivamente a ganar espacio en una disciplina históricamente dominada por equinos y animales de producción. [1]
La profesión también tuvo episodios dramáticos. En 1926, el médico veterinario Enrique Amión murió de rabia después de realizar la necropsia de una vaca infectada, un recordatorio de los riesgos profesionales existentes mucho antes de la bioseguridad contemporánea. [1]
El gran salto universitario ocurrió en 1927, con la creación de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Chile; sus actividades académicas comenzaron en abril de 1928. Diez años después, mediante el Decreto Supremo N.º 2.394 del 29 de abril de 1938, se creó la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile, primera del país. Hugo K. Sievers fue una figura fundamental en su consolidación científica y académica y lideró el proceso que dio autonomía a la nueva Facultad. [1]
La historia universitaria también refleja cambios sociales. Agustina y Teresa Acchiardo, hermanas gemelas, estuvieron entre las primeras mujeres médicas veterinarias del país durante la década de 1930. Lo que entonces era una excepción se transformó, con el tiempo, en una profesión con una participación femenina ampliamente mayoritaria entre las nuevas generaciones. [2]
La disciplina comenzó luego a descentralizarse. En 1954, junto con la fundación de la Universidad Austral de Chile en Valdivia, nació su Facultad de Ciencias Veterinarias. La iniciativa llevó la formación veterinaria universitaria al sur del país y consolidó un polo de docencia e investigación estrechamente vinculado con la ganadería, la producción agropecuaria y, posteriormente, la salud animal y ecosistémica. [3]
Otro paso institucional fue la creación del Colegio Médico Veterinario de Chile mediante la Ley N.º 11.901, publicada el 7 de octubre de 1955. Con ello la profesión adquirió una estructura gremial formal destinada a representar a sus miembros y contribuir al perfeccionamiento y resguardo del ejercicio profesional. [4]
La veterinaria se convirtió además en un componente esencial de la salud pública y de la economía nacional. En 1967 se creó el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), que asumió un papel decisivo en sanidad animal, vigilancia epidemiológica, control fronterizo y protección del patrimonio zoosanitario. Entre sus hitos figuran la erradicación del Newcastle velogénico en 1975, la declaración de Chile como país libre de fiebre aftosa en 1981, la erradicación de la anemia infecciosa equina en 1991 y el reconocimiento como país libre de peste porcina clásica en 1998. [5]
Con el paso de las décadas, la profesión se amplió mucho más allá de la clínica tradicional. Hoy abarca medicina y cirugía de animales de compañía, producción pecuaria, diagnóstico de laboratorio, patología, imagenología, epidemiología, inocuidad alimentaria, bienestar animal, fauna silvestre, conservación, investigación biomédica y salud ambiental. La evolución tecnológica también es evidente: de la fragua, el herrado y la inspección clínica se pasó a la ecografía, la tomografía, la biología molecular y la PCR.
En ese contexto, un hito reciente fue la incorporación de la Pontificia Universidad Católica de Chile a la formación veterinaria. Su carrera comenzó en 2020 y se estructuró desde una mirada interdisciplinaria y explícitamente vinculada al enfoque Una Salud (One Health), que entiende la salud animal, humana y ambiental como dimensiones interdependientes. El programa combina formación clínica, medicina basada en evidencia, investigación, compromiso social y colaboración entre las facultades de Medicina, Ciencias Biológicas y Agronomía y Sistemas Naturales. En enero de 2026 se tituló su primera generación, integrada por 53 médicos veterinarios; el cierre de ese primer ciclo coincidió con la consolidación de una escuela que pone en el centro desafíos contemporáneos como las zoonosis emergentes, la resistencia antimicrobiana, la sostenibilidad y la salud de los ecosistemas. [6]
Mirada en perspectiva, la medicina veterinaria chilena ha recorrido un camino notable: del hospital de Besnard en la Quinta Normal y del caballo militar a la PCR, la ecografía, la epidemiología molecular y la salud planetaria. Cambiaron los pacientes, las tecnologías y las instituciones, pero también cambió una idea más profunda. Hoy sabemos que cuidar la salud de un animal puede significar, al mismo tiempo, proteger a una familia, una población humana, una industria alimentaria, una especie silvestre o incluso un ecosistema completo.
Referencias
1. Díaz, Í. (1999). Reseña histórica de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias. TecnoVet, 5(1), Universidad de Chile. https://veterinaria.uchile.cl/facultad/la-facultad/resena-historica
2. Universidad de Chile. (2020). Aniversario FAVET: 92 años de tradición. https://veterinaria.uchile.cl/noticias/162945/aniversario-favet-92-anos-de-tradicion
3. Universidad Austral de Chile. (2024). Conmemoran 70 años de historia y liderazgo en la Medicina Veterinaria UACh. https://veterinaria.uach.cl/70-anos-facultad-ciencias-veterinarias-uach
4. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (1955). Ley N.º 11.901, que crea el Colegio Médico Veterinario de Chile. https://www.bcn.cl/leychile/
5. Servicio Agrícola y Ganadero. Hitos del SAG. https://www.sag.gob.cl/quienes-somos/hitos-del-sag
6. Pontificia Universidad Católica de Chile. (2026). Servir al país desde la vocación: la UC celebra la titulación de su primera generación de Medicina Veterinaria. https://medicinaveterinaria.uc.cl/noticias/servir-al-pais-desde-la-vocacion-la-uc-celebra-la-titulacion-de-su-primera-generacion-de-medicina-veterinaria/
7. Archivo Nacional de Chile. Los primeros Jardines Zoológicos de Santiago. https://www.archivonacional.gob.cl/galeria/los-primeros-jardines-zoologicos-de-santiago
8. Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile. Quinta Normal de Agricultura y colecciones históricas asociadas. https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-93446.html

