Tóxicos emergentes en animales de compañía, fauna de zoológicos y de vida libre en Chile: desafíos clínicos y utilidad del screening de primera línea para el diagnóstico oportuno

Nuevos agentes tóxicos y desafíos para la práctica veterinaria

Los cambios en los productos utilizados para el control de plagas, los medicamentos humanos y los antiparasitarios plantean nuevos riesgos para animales de compañía, fauna de zoológicos y especies silvestres de vida libre. Esta revisión aborda los principales agentes de interés en Chile y destaca el valor de las pruebas de screening toxicológico de primera línea, especialmente la cromatografía en capa fina, como herramientas accesibles para orientar el diagnóstico y las decisiones clínicas oportunas. Tiempo de lectura: aprox. 10 min.

Resumen

Los cambios en los productos utilizados para el control de plagas, la medicina humana y veterinaria, y las actividades productivas están modificando los escenarios de intoxicación en animales domésticos y silvestres. En Chile, la incorporación de nuevas formulaciones y los cambios en los patrones de exposición plantean desafíos para el diagnóstico y tratamiento oportunos. Esta revisión examina agentes de interés emergente, particularmente los rodenticidas no anticoagulantes, los medicamentos humanos y los nuevos antiparasitarios, junto con la persistencia de intoxicaciones por plaguicidas tradicionales. Se destaca la importancia de las metodologías de screening toxicológico de primera línea, especialmente la cromatografía en capa fina, la espectrofotometría y los ensayos bioquímicos dirigidos, como herramientas accesibles para orientar decisiones clínicas tempranas. Su integración con el diagnóstico clínico y las técnicas confirmatorias contribuye a mejorar la respuesta frente a intoxicaciones en animales de compañía, zoológicos y fauna silvestre de vida libre.

Palabras clave: toxicología veterinaria, fauna silvestre, colecalciferol, rodenticidas, screening toxicológico, cromatografía, Chile.

1. Introducción

Las intoxicaciones representan un desafío diagnóstico permanente para el médico veterinario debido a la diversidad de agentes involucrados, la inespecificidad de sus manifestaciones clínicas y las diferencias fisiológicas entre especies.

Actualmente, el concepto de toxicidad emergente no se limita a nuevas sustancias químicas, sino que incluye compuestos conocidos cuya disponibilidad, formulación o forma de utilización está modificando los patrones de exposición.

En Chile, estos cambios adquieren relevancia tanto para perros y gatos como para especies mantenidas en zoológicos, centros de rehabilitación y fauna silvestre de vida libre. Para el clínico, reconocer estos riesgos debe acompañarse de herramientas analíticas accesibles que permitan investigar oportunamente las causas de intoxicación y orientar el tratamiento.

En este contexto, los agentes tóxicos emergentes y las metodologías de screening de primera línea constituyen dos componentes complementarios e igualmente importantes del diagnóstico toxicológico veterinario.

2. Nuevos agentes y patrones de intoxicación

Rodenticidas: nuevos mecanismos de toxicidad

Los rodenticidas anticoagulantes, entre ellos warfarina, bromadiolona y brodifacoum, continúan siendo relevantes en medicina veterinaria. Sus efectos sobre el ciclo de la vitamina K provocan alteraciones de la coagulación y hemorragias potencialmente fatales. Además de las intoxicaciones primarias, los anticoagulantes persistentes representan un riesgo para aves rapaces, carnívoros y otros animales que consumen presas contaminadas (1).

Sin embargo, internacionalmente se observa una transición parcial hacia rodenticidas no anticoagulantes, especialmente colecalciferol y brometalina, con mecanismos de toxicidad y necesidades terapéuticas diferentes.

El colecalciferol, o vitamina D₃, en cantidades tóxicas produce alteraciones del metabolismo del calcio y fósforo, hipercalcemia, mineralización de tejidos blandos y lesión renal. Su identificación es especialmente importante porque la vitamina K₁, utilizada en intoxicaciones por anticoagulantes, no constituye un antídoto para este compuesto.

En Chile se documentaron durante 2025 solicitudes de registro sanitario de formulaciones plaguicidas con colecalciferol, lo que constituye un antecedente de interés para la vigilancia toxicológica nacional. No obstante, una solicitud en trámite no equivale a una autorización comercial y debe distinguirse de los productos efectivamente registrados.

La importancia para zoológicos está documentada por Swenson y Bradley (2013), quienes describieron intoxicaciones presuntivas por colecalciferol en diferentes especies de aves de una institución zoológica estadounidense, con hipercalcemia, alteraciones renales y mineralización de tejidos (2).

La brometalina, por su parte, altera la producción de energía mitocondrial y puede ocasionar edema intramielínico, ataxia, convulsiones y parálisis. Klainbart y colaboradores (2025) documentaron un aumento de casos remitidos para investigación toxicológica en perros y gatos durante un período de 14 años en Estados Unidos (3). Su relevancia clínica internacional está demostrada, aunque su comercialización autorizada como rodenticida en Chile requiere verificación.

Estos antecedentes evidencian que la sustitución de un agente tóxico no necesariamente elimina los riesgos para especies no objetivo, sino que puede modificar sustancialmente el perfil clínico de las intoxicaciones.

Plaguicidas tradicionales y nuevas circunstancias de exposición

Los organofosforados, piretroides y metaldehído mantienen importancia en la toxicología veterinaria chilena, aunque no corresponden necesariamente a principios activos nuevos.

Los organofosforados pueden desencadenar síndromes colinérgicos por inhibición de acetilcolinesterasa; los piretroides producen manifestaciones neurológicas especialmente relevantes en felinos; mientras que el metaldehído puede ocasionar temblores, convulsiones, hipertermia y alteraciones metabólicas.

Estos productos pueden afectar animales domésticos y silvestres mediante ingestión accidental, contacto ambiental o contaminación de alimentos. Su investigación es particularmente relevante porque existen metodologías analíticas convencionales capaces de detectar determinados representantes de estos grupos químicos mediante procedimientos estandarizados.

Otro tóxico de importancia persistente es el etilenglicol, cuya ingestión puede ocasionar acidosis metabólica y lesión renal aguda. Su diagnóstico temprano resulta crítico debido a la limitada ventana temporal para determinadas intervenciones terapéuticas.

Medicamentos humanos y antiparasitarios veterinarios

Los medicamentos de uso humano constituyen una fuente creciente de exposición accidental. Entre ellos destaca el minoxidil tópico, disponible en Chile para el tratamiento de la alopecia, cuyo contacto indirecto mediante lamidos o superficies contaminadas puede provocar intoxicaciones cardiovasculares graves, especialmente en gatos. Tater y colaboradores (2021) analizaron 211 exposiciones en perros y gatos, documentando signos clínicos incluso después de pequeñas cantidades (4).

Por otra parte, las isoxazolinas, como fluralaner, afoxolaner y sarolaner, representan una familia de antiparasitarios de uso extendido. Aunque presentan perfiles de seguridad favorables en las especies autorizadas, se han comunicado reacciones neurológicas infrecuentes. Su utilización en especies exóticas requiere precaución debido a las limitaciones del conocimiento farmacocinético y toxicológico interespecífico (5).

3. Riesgos en zoológicos y fauna silvestre de vida libre

Las intoxicaciones en fauna silvestre presentan dificultades particulares debido al desconocimiento de las circunstancias de exposición, la diversidad fisiológica de las especies y la frecuente recepción de animales en estados clínicos avanzados.

En animales de vida libre, la exposición puede producirse por contacto con plaguicidas, ingestión de cebos rodenticidas, consumo de presas contaminadas o utilización de fuentes de agua afectadas por actividades humanas.

Las aves rapaces y los mamíferos carnívoros constituyen grupos especialmente importantes para la vigilancia de intoxicaciones secundarias por rodenticidas anticoagulantes persistentes. En zoológicos y centros de rehabilitación se agregan riesgos relacionados con programas de control de plagas, utilización de productos químicos y administración de medicamentos fuera de las indicaciones autorizadas para especies domésticas.

La investigación toxicológica también adquiere relevancia en episodios de mortalidad de fauna silvestre, donde el análisis de muestras post mortem puede permitir identificar agentes causales y reconocer fuentes ambientales de exposición.

En consecuencia, la toxicología analítica cumple una doble función: contribuir al diagnóstico individual y proporcionar información para la vigilancia sanitaria y la conservación de fauna.

4. Screening toxicológico de primera línea: valor clínico y analítico

El diagnóstico oportuno de las intoxicaciones veterinarias requiere disponer de metodologías analíticas accesibles, reproducibles y capaces de proporcionar información clínicamente relevante en tiempos compatibles con la atención de urgencia.

En este contexto, las técnicas convencionales de tamizaje o screening toxicológico, particularmente la cromatografía en capa fina (TLC), conservan un papel fundamental en los laboratorios de toxicología veterinaria.

La TLC permite separar e investigar simultáneamente diversos compuestos mediante fases móviles apropiadas, patrones de referencia y sistemas de visualización o revelado específicos. Su aplicación en la identificación presuntiva de rodenticidas anticoagulantes, determinados plaguicidas y otros agentes resulta especialmente valiosa en muestras de cebos, contenido gastrointestinal, vómitos y extractos biológicos, de acuerdo con los procedimientos utilizados.

Su principal fortaleza reside en la combinación de versatilidad, bajo costo relativo, simplicidad instrumental y rapidez operativa, características que permiten implementar perfiles de screening para diferentes grupos de tóxicos.

Rengel y Friedrich (1993) describieron su utilidad para investigar rodenticidas anticoagulantes (6). Posteriormente, Berny y colaboradores (1995) desarrollaron un procedimiento de cromatografía en capa fina de alto rendimiento (HPTLC) para determinar simultáneamente ocho anticoagulantes en muestras hepáticas, demostrando que estas técnicas también pueden aplicarse a matrices biológicas mediante procedimientos apropiados (7).

Complementariamente, la espectrofotometría de absorción ultravioleta-visible (UV-Vis), los métodos colorimétricos y los ensayos enzimáticos permiten ampliar las posibilidades diagnósticas de primera línea.

La disponibilidad de perfiles analíticos estandarizados para anticoagulantes de primera y segunda generación, organofosforados, piretroides, metaldehído y etilenglicol representa una capacidad diagnóstica relevante, considerando que cada grupo requiere métodos específicos y que no todos son susceptibles de investigarse mediante una misma técnica.

Desde la perspectiva clínica, estas metodologías pueden proporcionar información presuntiva de gran utilidad para fortalecer hipótesis diagnósticas y orientar decisiones terapéuticas. Su contribución resulta especialmente importante cuando la derivación hacia metodologías instrumentales avanzadas implica demoras que pueden superar la ventana de intervención efectiva.

Si bien las técnicas convencionales presentan limitaciones de sensibilidad o especificidad para determinadas sustancias y matrices, ello no disminuye su valor cuando se aplican mediante procedimientos correctamente estandarizados y dentro de sus alcances analíticos.

Los métodos confirmatorios, como la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GC-MS) y la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem (LC-MS/MS), deben considerarse herramientas complementarias, especialmente cuando se requiere identificar inequívocamente un compuesto, investigar concentraciones reducidas o resolver resultados presuntivos no concluyentes.

En toxicología clínica, el valor de un método analítico no depende exclusivamente de su límite de detección, sino también de su capacidad para proporcionar información confiable y oportuna que contribuya a modificar la conducta médica.

Desafíos analíticos frente a nuevos rodenticidas

La introducción potencial de nuevos agentes, como colecalciferol y brometalina, plantea la necesidad de actualizar progresivamente los perfiles analíticos convencionales.

En intoxicaciones por colecalciferol, la medición temprana y seriada de calcio, fósforo y parámetros de función renal adquiere especial importancia clínica. La determinación de 25-hidroxivitamina D puede proporcionar información complementaria cuando se encuentra disponible.

En el caso de brometalina, la identificación del compuesto o de su metabolito desmetilbrometalina requiere generalmente metodologías instrumentales especializadas.

Esto demuestra que la respuesta toxicológica no debe depender exclusivamente de identificar directamente el agente. Las pruebas bioquímicas y funcionales también pueden detectar alteraciones compatibles con sus efectos y orientar decisiones tempranas, aunque no sustituyen la confirmación química.

Por consiguiente, el fortalecimiento de los laboratorios de primera línea debe acompañarse de la actualización de los perfiles de screening y de criterios claros para solicitar análisis especializados cuando sean necesarios.

5. Integración entre el médico clínico y el laboratorio

La utilidad del diagnóstico toxicológico comienza con una adecuada anamnesis y selección de muestras.

La identificación del producto sospechoso, el tiempo transcurrido desde la exposición, las manifestaciones clínicas y los tratamientos administrados permiten orientar la investigación analítica y seleccionar los procedimientos más apropiados.

En pacientes vivos pueden requerirse muestras de sangre, suero, plasma, orina, vómitos o materiales sospechosos. En animales fallecidos resultan de interés, según el tóxico investigado, el contenido gastrointestinal, hígado, riñón, encéfalo o tejido adiposo.

En zoológicos y fauna silvestre de vida libre deben considerarse adicionalmente los antecedentes ambientales, la adecuada conservación de muestras y la cadena de custodia cuando exista sospecha de intoxicación intencional.

La comunicación temprana entre el médico veterinario y el laboratorio permite priorizar análisis, interpretar los resultados presuntivos y definir la necesidad de estudios confirmatorios.

Un resultado de screening negativo no debe interpretarse automáticamente como ausencia de exposición, especialmente cuando el agente no está incluido en el perfil investigado o las condiciones de análisis limitan su detección.

Asimismo, el tratamiento de una intoxicación grave no debe retrasarse exclusivamente por esperar la confirmación analítica definitiva, particularmente cuando existe una ventana terapéutica limitada.

6. Conclusiones

La evolución de los productos químicos y farmacológicos disponibles en Chile, junto con las nuevas formas de exposición, plantea desafíos para el diagnóstico de intoxicaciones en animales de compañía, zoológicos y fauna silvestre de vida libre.

La eventual incorporación de rodenticidas no anticoagulantes, la disponibilidad de medicamentos humanos potencialmente tóxicos y la utilización de nuevas familias de antiparasitarios requieren actualizar los criterios de sospecha clínica y las capacidades diagnósticas.

En este escenario, las metodologías de screening toxicológico de primera línea constituyen herramientas esenciales por su accesibilidad, versatilidad y capacidad para proporcionar información oportuna. Su valor debe reconocerse dentro de una estrategia diagnóstica escalonada, complementaria a las técnicas confirmatorias avanzadas.

El principal desafío de la toxicología veterinaria contemporánea no consiste solamente en reconocer nuevos agentes tóxicos, sino también en disponer de herramientas analíticas capaces de orientar decisiones clínicas antes de que el daño resulte irreversible.

El fortalecimiento de esta capacidad diagnóstica representa una contribución concreta a la atención veterinaria, la investigación de mortalidad animal y la vigilancia de riesgos químicos para la fauna chilena.

Referencias científicas

1. DeClementi C, Sobczak BR. Common rodenticide toxicoses in small animals. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2012;42(2):349–360. https://doi.org/10.1016/j.cvsm.2011.12.008. PubMed

2. Swenson J, Bradley GA. Suspected cholecalciferol rodenticide toxicosis in avian species at a zoological institution. J Avian Med Surg. 2013;27(2):136–147. https://doi.org/10.1647/2011-062. PubMed

3. Klainbart S, Pérez-López M, Filigenzi MS, Poppenga RH. Bromethalin exposure in dogs and cats: a 14-year retrospective study (2010–2023) from the California Animal Health and Food Safety Laboratory System. J Vet Intern Med. 2025;39(3):e70057. https://doi.org/10.1111/jvim.70057. PubMed

4. Tater KC, Gwaltney-Brant S, Wismer T. Topical minoxidil exposures and toxicoses in dogs and cats: 211 cases (2001–2019). J Am Anim Hosp Assoc. 2021;57(5):225–231. https://doi.org/10.5326/JAAHA-MS-7154. PubMed

5. Zhou X, Hohman AE, Hsu WH. Current review of isoxazoline ectoparasiticides used in veterinary medicine. J Vet Pharmacol Ther. 2022;45(1):1–15. https://doi.org/10.1111/jvp.12959. PubMed

6. Rengel I, Friedrich A. Detection of anticoagulant rodenticides (4-hydroxycoumarins) by thin-layer chromatography and reversed-phase high-performance liquid chromatography with fluorescence detection. Vet Res Commun. 1993;17(6):421–427. https://doi.org/10.1007/BF01839210. PubMed

7. Berny PJ, Buronfosse T, Lorgue G. Anticoagulant poisoning in animals: a simple new high-performance thin-layer chromatographic (HPTLC) method for the simultaneous determination of eight anticoagulant rodenticides in liver samples. J Anal Toxicol. 1995;19(7):576–580. https://doi.org/10.1093/jat/19.7.576. PubMed

Fuentes regulatorias chilenas

Estas fuentes complementan las publicaciones científicas y permiten verificar la presencia, autorización y condiciones de comercialización de productos en Chile.

8. Instituto de Salud Pública de Chile (ISP). Sistema de consulta de registros sanitarios de plaguicidas de uso sanitario y doméstico. Disponible en: https://registrosanitario.ispch.gob.cl/

9. Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Sistema de consulta pública de medicamentos veterinarios registrados en Chile. Disponible en: https://medicamentos.sag.gob.cl/consultausrpublico/busquedamedicamentos_1.asp

10. Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Listado de plaguicidas autorizados, prohibidos, restringidos y cancelados; etiquetas y hojas de datos de seguridad. Disponible en: www.sag.cl.

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