Influenza aviar H5N1: preparación veterinaria y Una Salud para proteger a Chile

La influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP), especialmente la asociada al virus A(H5N1), representa una amenaza que conecta producción animal, biodiversidad y salud pública. Su expansión entre aves domésticas, fauna silvestre y determinados mamíferos demuestra que las barreras entre especies son permeables. Para Chile, enfrentar esta epizootia exige preparación sostenida y decisiones proporcionales a la evidencia. La tarea veterinaria consiste en reconocer riesgos, interrumpir contagios y comunicar con precisión, evitando tanto la alarma injustificada como la falsa seguridad. [1,2]

El virus se transmite mediante secreciones respiratorias, excreciones y materiales contaminados. El contacto directo entre animales y la exposición a agua, alimento, equipos o superficies contaminadas facilitan su circulación. En personas, las principales exposiciones incluyen contacto estrecho sin protección, inhalación de partículas contaminadas y salpicaduras sobre mucosas. Las aves silvestres participan en su dispersión, pero su relevancia epidemiológica no justifica perseguirlas: la prevención debe reducir las oportunidades de contacto con animales domésticos y fortalecer la vigilancia. [1,3]

La expansión hacia mamíferos amplía el desafío. En Estados Unidos, la infección de bovinos lecheros ha mostrado la importancia de considerar productos contaminados, especialmente leche cruda, como fuentes de exposición. En Chile, una investigación genómica documentó la circulación de H5N1 entre aves, mamíferos marinos y un caso humano durante 2022–2023, con hallazgos compatibles con adaptación a mamíferos. Detectar estos cambios exige seguimiento, pero no permite concluir automáticamente que exista transmisión humana eficiente. Tampoco corresponde trasladar a Chile una situación bovina extranjera sin confirmación nacional. [3,4]

La patogenia ayuda a comprender su gravedad. La hemaglutinina, proteína que participa en la entrada del virus a las células, requiere activación por enzimas del hospedador. En virus H5 altamente patógenos, un sitio de corte multibásico permite su activación en distintos tejidos y favorece la diseminación sistémica. Estudios experimentales respaldan la relación entre esta característica y la virulencia. El daño no queda necesariamente limitado al aparato respiratorio: puede comprometer múltiples órganos y producir cuadros rápidamente mortales. [5]

La expresión clínica depende de la especie, el virus y las condiciones de exposición. En aves, mortalidad súbita, descoordinación, dificultad respiratoria o disminución de postura deben activar la sospecha, aunque estos signos no son exclusivos de influenza. La denominación «alta patogenicidad» corresponde a una clasificación virológica vinculada a su comportamiento en aves; no significa idéntica gravedad en todos los hospedadores. Por ello, la evaluación clínica orienta la investigación, mientras la confirmación requiere diagnóstico específico. [1,2]

La preparación veterinaria debe comenzar antes de recibir un animal sospechoso. Clínicas, laboratorios, zoológicos y centros de rescate necesitan procedimientos para reconocer exposiciones, separar animales, comunicar sospechas y coordinar la investigación oficial. La capacitación debe incluir colocación y retiro de protección respiratoria y ocular, guantes, manejo seguro de residuos y prevención de contaminación cruzada. Una necropsia improvisada o una muestra obtenida sin condiciones adecuadas puede transformar una investigación diagnóstica en exposición ocupacional. Chile dispone de un instructivo SAG de bioseguridad personal actualizado en 2026, que debe incorporarse a esta preparación. [6]

Los laboratorios clínicos veterinarios son un componente esencial de esta preparación. La biología molecular, particularmente la RT-PCR en tiempo real, permite detectar ARN de influenza A y, mediante ensayos específicos, investigar subtipos como H5. Su integración en programas de vigilancia basados en riesgo puede apoyar el seguimiento sanitario de zoológicos, criaderos y aves de compañía susceptibles, especialmente ante ingresos, contactos epidemiológicos o signos compatibles. La utilidad depende del muestreo adecuado, la conservación, los controles analíticos y la trazabilidad; un resultado negativo aislado no descarta toda infección. En Chile, esta capacidad debe articularse con los requisitos del SAG, la notificación oportuna y los procedimientos oficiales de confirmación. La vigilancia sostenida debe combinar observación clínica y pruebas dirigidas según riesgo, sin exigir PCR indiscriminada a todas las aves. [12,13]

La profilaxis comienza con medidas concretas: impedir el contacto entre aves domésticas y silvestres, proteger agua y alimento, controlar ingresos, limpiar y desinfectar instalaciones y separar aves recién incorporadas. El SAG recomienda un período de separación de 21 días para aves de otros orígenes. Estas prácticas deben adaptarse a la agricultura familiar campesina, donde su factibilidad depende del acompañamiento técnico. La vacunación aviar puede integrar estrategias oficiales, pero requiere vacunas apropiadas, vigilancia y evaluación epidemiológica; no reemplaza la bioseguridad ni constituye una decisión individual ajena a la autoridad. [1,7]

Las acciones nacionales permiten evaluar la respuesta con hechos. El SAG estableció medidas obligatorias de bioseguridad mediante la Resolución N.º 7.695/2024, con manuales para planteles y productores de traspatio. En septiembre de 2026, ante un foco en Corral, informó cuarentena, limpieza y desinfección, junto con una zona de control sanitario de tres kilómetros para censo y vigilancia clínica. También comunicó la disponibilidad de cobertura de Agroseguros ante eutanasia sanitaria, sujeta a requisitos. Este respaldo económico puede favorecer denuncias oportunas y evitar que el temor a las pérdidas retrase la detección. [1,8]

El 20 de octubre de 2026, el SAG informó el refuerzo de la vigilancia frente al escenario regional y los movimientos de aves silvestres. Precisó que Chile había recuperado la condición de libre de IAAP en aves de corral, aunque persistía circulación en aves silvestres. Esta distinción es fundamental: la condición sanitaria productiva no implica ausencia del virus en todos los ecosistemas. Mantenerla exige vigilancia continua, bioseguridad verificable y respuesta temprana. [9]

En salud pública, Chile ya cuenta con el antecedente de una infección humana confirmada en 2023. La evaluación conjunta FAO–OMS–OMSA publicada en mayo de 2026, basada en datos hasta marzo, estimó bajo el riesgo mundial para la población general y bajo a moderado para personas expuestas, dependiendo del contexto y la protección. La vigilancia ocupacional debe reflejar esta diferencia. Quien presente síntomas después de una exposición debe consultar e informar ese antecedente; la indicación de antivirales o profilaxis corresponde al equipo de salud. La cocción adecuada y la pasteurización contribuyen a la seguridad alimentaria. [3,10,11]

El impacto potencial sobre la economía agraria incluye mortalidad, sacrificios sanitarios, interrupciones productivas, costos de control y restricciones comerciales. Los pequeños productores pueden sufrir pérdidas desproporcionadas respecto de su patrimonio. Protegerlos requiere integrar asistencia técnica, compensación y comunicación accesible. Bajo el enfoque One Health —Una Salud—, SAG, autoridades sanitarias, Sernapesca, laboratorios, universidades y productores deben compartir información y coordinar sus competencias. La contribución veterinaria es convertir el conocimiento en decisiones oportunas: detectar, notificar, proteger y explicar. Esa capacidad protege simultáneamente a los animales, las personas y la continuidad productiva del país. [2,8,9]

La coordinación debe traducirse en alertas compartidas, trazabilidad de muestras y evaluación conjunta de exposiciones animales y humanas. La información ambiental permite orientar la vigilancia hacia lugares de mayor riesgo; los resultados de laboratorio permiten revisar esas decisiones. La comunicación pública también debe ser coordinada: explicar qué se sabe, qué permanece incierto y qué conducta se espera de la comunidad fortalece la confianza necesaria para denunciar y colaborar. [2,9]

Bibliografía

  1. Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Influenza aviar: medidas de prevención, denuncia y bioseguridad. https://www.sag.gob.cl/ambitos-de-accion/influenza-aviar-ia

  2. Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Avian influenza. https://www.woah.org/en/disease/avian-influenza/

  3. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2025). Bird Flu: Causes and How It Spreads. https://www.cdc.gov/bird-flu/virus-transmission/

  4. Pardo-Roa, C., Nelson, M. I., Ariyama, N., et al. (2025). Cross-species and mammal-to-mammal transmission of clade 2.3.4.4b highly pathogenic avian influenza A/H5N1 with PB2 adaptations. Nature Communications, 16, 2232. https://doi.org/10.1038/s41467-025-57338-z

  5. Evolution of high pathogenicity of H5 avian influenza virus: haemagglutinin cleavage site selection of reverse-genetics mutants during passage in chickens. (2018). Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-018-29944-z

  6. SAG. (2026). Bioseguridad de las personas en una emergencia zoosanitaria con riesgo de zoonosis: influenza aviar. Instructivo técnico N.º 3, versión 3; vigencia 4 de agosto de 2026. https://www.sag.gob.cl/content/bioseguridad-de-las-personas-en-una-emergencia-zoosanitaria-con-riesgo-de-zoonosis-influenza-aviar-ia

  7. OMSA. (2023). Avian influenza vaccination: why it should not be a barrier to safe trade. https://www.woah.org/en/avian-influenza-vaccination-why-it-should-not-be-a-barrier-to-safe-trade/

  8. SAG. (2026, 7 de septiembre). SAG informa caso positivo de influenza aviar en aves de traspatio en Corral. https://www.sag.gob.cl/noticias/sag-informa-caso-positivo-de-influenza-aviar-en-aves-de-traspatio-en-corral

  9. SAG. (2026, 20 de octubre). Fenómeno de El Niño y caso de influenza aviar en Perú elevan la alerta del SAG y refuerzan la vigilancia sanitaria. https://www.sag.gob.cl/noticias/fenomeno-de-el-nino-y-caso-de-influenza-aviar-en-peru-elevan-la-alerta-del-sag-y-refuerzan-la-vigilancia-sanitaria

  10. Organización Mundial de la Salud (OMS). (2023). Infección humana por el virus de la gripe aviar A(H5N1) — Chile. https://www.who.int/es/emergencies/disease-outbreak-news/item/2023-DON461

  11. FAO, OMS y OMSA. (2026, 18 de mayo). Updated joint FAO/WHO/WOAH public health assessment of recent high pathogenicity avian influenza A(H5) virus events in animals and people. Datos hasta el 1 de marzo de 2026. https://www.who.int/publications/m/item/updated-joint-fao-who-woah-public-health-assessment-of-recent-high-pathogenicity-avian-influenza-a(h5)-virus-events-in-animals-and-people

  12. OMSA. Manual terrestre, capítulo 3.3.4: Avian influenza (including infection with high pathogenicity avian influenza viruses). https://www.woah.org/fileadmin/Home/eng/Health_standards/tahm/3.03.04_AI.pdf

  13. SAG. (2026). Instructivo técnico para el diagnóstico de influenza aviar mediante ELISA y RT-PCR en tiempo real. Código D-ATR-AAT-013, versión 3; vigencia 22 de mayo de 2026. https://www.sag.gob.cl/content/instructivo-tecnico-para-el-diagnostico-de-influenza-aviar-mediante-elisa-y-rt-pcr-en-tiempo-real

Fuentes consultadas el 31 de octubre de 2026.

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